24 febrero 2013

Cambiar el Estado de la Nación

Este artículo fue escrito el jueves, tras el debate del Estado de la Nación, y publicado el viernes en la verdad de Murcia. Ese mismo viernes conocimos que los datos económicos que nos contó Rajoy en el Congreso no eran ciertos, Bruselas evidenció que no decía la verdad. Poco tiempo pasó para que supieramos que Bárcenas, ante notario, había declarado que llevaba una cuenta de donativos y pagos en el PP.  

Esos dos datos sólo certifican que el Presidente del Gobierno no está legitimado porque no hace más que faltar a la verdad en todos los asuntos de importancia. Por eso no tiene la fortaleza suficiente para sacar a España de la crisis en el momento de mayor debilidad de nuestro país.

Os dejo el artículo:

Cambiar el estado de la Nación

El estado de la Nación es crítico. Realmente creo que esta es la opinión de la mayoría de españoles, no sólo de mi partido. Sin embargo, Rajoy no parece ser consciente de la situación, así lo acredita el país que dibujó el pasado miércoles.

Ha sido la primera vez que asisto en el Congreso de los Diputados al debate sobre el Estado de la Nación, el primero de Rajoy tras catorce meses de gobierno, y, desgraciadamente, escuché a un Presidente alejado de la realidad, autocomplaciente e, incluso, con altas dosis de soberbia. Es difícil comprender la euforia que mostraban los parlamentarios del PP en sus escaños en contraste con el aumento del desempleo que sufrimos, los desoladores niveles de pobreza, el problema de los desahucios, agravado cada día, y tantas otras cuestiones. La gravedad de la situación no está para ciertos espectáculos. El impacto de la crisis económica y las medidas aplicadas -también las no aplicadas- en este último año han hecho que ningún aspecto de la vida de la ciudadanía haya ido a mejor. Por todo eso no fue un debate más, y si sumamos que el Gobierno está afectado directamente por las publicaciones sobre los casos Bárcenas y Gürtel, lo hacen mucho más extraordinario. A pesar de todo actúan como si nada sucediera, como si huir hacia adelante ocultara la cruda realidad.

En este debate, desde el PSOE no nos podíamos dedicar, simplemente, a valorar la labor del Ejecutivo, pues la ciudadanía la conoce y la sufre. Nuestra posición fue de rechazo absoluto a las medidas injustas puestas en marcha, medidas que han sido elección del Presidente del Gobierno y que eran remediables, pero, por supuesto, también fue la de plantear nuevas alternativas e ideas, sin complejos por lo hecho anteriormente, haciendo uso del legítimo derecho a rectificar por lo que mi partido hizo mal o no hizo.

Es innegable que la crisis económica ha derivado o dado relieve a otras crisis, una social, otra institucional y la territorial, resulta de necios mirar para otro lado como si no existieran. Es urgente que el gobierno las afronte, dejando a un lado reformas puramente ideológicas que no hacen más que profundizarlas. Es preciso que Rajoy rectifique sus posiciones equivocadas y, lo que es peor, injustas para con la ciudadanía.

Entre nuestras propuestas unas prioridades: el crecimiento y el empleo, pues el paro es la madre de casi todos los males. Por eso, planteamos otra vez un Pacto por el Empleo que suponga una rectificación de la brutal reforma laboral y por acometer medidas para incentivar la contratación, bonificando las cotizaciones sociales a pymes o destinando la mitad de lo recaudado por la lucha contra el fraude al fomento del empleo.

Por supuesto que hay que controlar el déficit, pero esto no solo se hace recortando gasto, también se consigue incrementando ingresos, pero no de cualquier forma. Es necesario acometer urgentemente una reforma fiscal integral que acerque el tratamiento de las rentas del trabajo y del capital, que establezca un impuesto a las grandes fortunas, que revise la tributación del ahorro  y que reforme, profundamente, el impuesto de sociedades.

La sociedad española ha cambiado mucho desde 1978, tanto que ya la mayoría de españoles no tuvimos la oportunidad de votar la Constitución. Esto muestra la necesidad de actualizarla, de abordar reformas democráticas desde la base del acuerdo para fortalecer nuestro Estado y las instituciones que nos representan. Por eso, planteamos, con seriedad, una reforma constitucional para avanzar hacia un Estado más igualitario. Proponemos abordar los cambios necesarios de la Ley de Partidos para hacerlos más democráticos, más transparentes en su funcionamiento y en su financiación. Pero no nos quedamos ahí en la propuesta, reformar la Constitución también para establecer la Sanidad Pública como un derecho fundamental, garantizado la estabilidad a nuestro sistema social, con un porcentaje del PIB dedicado obligatoriamente a ello, al igual que hemos garantizado la estabilidad de las cuentas públicas.

Quizás el debate sobre el estado de la Nación debería de convertirse en el debate para cambiar del estado de la Nación y puede que así nos evitáramos ver a un Presidente debatiendo sobre el pasado de la Nación o valorando el estado de la oposición. Rajoy tiene problemas de credibilidad y, sobre todo, tiene un problema llamado Bárcenas. España, en una situación como la actual, no puede permitirse un presidente temeroso de que un día alguien decida tirar de la manta en lugar de estar preocupado de cambiar el estado de la Nación.

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